Untarse de pueblo, untarse de ciencia


Lun, 27/05/2019 - 15:46
Por

Diego Chavarro

Subdirector Unidad de Proyectos en ACAC.

Cuando se le pregunta a un colombiano si piensa que la ciencia, la tecnología y la innovación son muy importantes y beneficiosas para la humanidad, muy seguramente la respuesta que dará es: ¡Pero claro! ¡Por supuesto, hombre! ¡Lo único que les deja uno a sus hijos es la educación! Sin embargo, si la pregunta es sobre cómo se utiliza en Colombia el conocimiento científico y técnico para tomar decisiones en la vida diaria, nos vamos a dar cuenta de que poco o nada nos importa si los ingredientes que consumimos dañan el medio ambiente, gastamos más energía de la necesaria, desechamos comida que se podría reciclar, nos importa poco la contaminación generada por los camiones y lo máximo que aprendimos en el colegio sobre las ciencias es que todo lo que sube tiene que bajar y la química es ese temblor en el estómago que uno siente cuando está enamorado. Según las pocas encuestas de percepción de la ciencia en Colombia, la mayoría de colombianos decimos estar muy interesados sobre el asunto, pero hasta ahí: un gran interés que se colma viendo la sección de un minuto del noticiero, entre las grandes franjas dedicadas a la violencia, la corrupción y la farándula.

De la misma manera, cuando se les pregunta a los académicos colombianos si consideran que la ciudadanía debería estar mejor informada sobre ciencia, tecnología e innovación, muy seguramente la respuesta será que claro, que una ciudadanía informada es más crítica e innovadora. Sin embargo, en la práctica la comunicación académica para otros públicos es insuficiente. Si bien existen secciones en los periódicos que buscan comunicar mejor la ciencia en el país, todavía los académicos se concentran casi exclusivamente en publicar artículos que solo pueden leer otros académicos, en muchas ocasiones solo académicos que hablan inglés, viven en otros países y los pueden comprar. Tal vez por la apatía del público del noticiero, tal vez por una barrera mental de los académicos, o por cualquier otra razón, en Colombia ha sido muy difícil lograr una cercanía estrecha entre ciencia y sociedad. Los puentes se siguen cayendo, las ciudades se reconstruyen donde se sabe que volverá a haber una catástrofe, se hacen puertos que destruirán la biodiversidad… y nuestro descontento solo dura el tiempo de una noticia más en el noticiero.

Sin embargo, hay señales que indican una oportunidad de acercamiento entre ciencia y sociedad. Hace poco estuve en una reunión de académicos que participan en la misión de sabios, y vi con mucha alegría que están haciendo encuestas, están escribiendo textos que explican la relación entre ciencias básicas y vida diaria, están asistiendo a talleres y encuentros con público no académico. Es decir, se han dado cuenta de que no pueden seguir “echándose el cuento a ellos mismos”, como ha pasado históricamente, sino que necesitan comunicar la importancia de la ciencia, la tecnología y la innovación a un público más amplio porque solos son menos sabios. También tuve la oportunidad de participar con varios colegas de Colciencias en la escritura del libro verde, un libro que realizó aportes para entender la relación entre ciencia, tecnología e innovación y desarrollo sostenible. En la elaboración de este libro hicimos una encuesta ciudadana a casi 500 mil personas colombianas, que mostraron su interés por ser escuchados en la definición de agendas de investigación en el país. Estas dos experiencias me han mostrado que tanto los académicos como los ciudadanos necesitan espacios de encuentro.

En Colombia hay varias iniciativas que están intentando crear esos espacios de encuentro para la construcción conjunta:

  • en ACAC y otras organizaciones se está discutiendo el diseño del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación.
  • Se están realizando congresos como el de la Red GCTI que discutirá temas relevantes para la relación entre ciencia y sociedad.
  • Se está preparando el evento OpenCon, que busca mostrar iniciativas ciudadanas de creación de conocimiento abierto.
  • Se está construyendo la nueva estrategia de apropiación social en Colciencias, con la participación de diversos grupos sociales académicos y no académicos.

Trabajar unidos funciona, como lo muestran diversos ejemplos de colaboración en el mundo. Darren Jew, biólogo marino y fotógrafo, cuenta en un documental de Netflix cómo él y un grupo de activistas y pobladores locales lograron transformar la devastación del ecosistema natural de Raja Ampat, en Indonesia, en un santuario de biodiversidad cuidado por sus mismos pobladores. Ciencia, arte y ciudadanía trabajando para un fin común. Los ejemplos de Ideas para el Cambio, un programa de Colciencias que busca acercar a académicos y ciudadanos para innovar, y otras iniciativas en Colombia muestran que la interacción ciudadanía-academia puede lograr impactos transformativos para las poblaciones supuestamente más “ajenas” a la ciencia. En el proyecto Riconfigure, un proyecto internacional en que trabaja ACAC como único miembro no europeo, estamos explorando cómo mejorar las relaciones entre academia, estado, industria y sociedad civil para innovar responsablemente.

Yo veo en lo anterior una gran oportunidad como ciudadanos para incidir en la construcción de la ciencia, la tecnología y la innovación del país. Estamos en un punto en que ni la ciencia, ni la política, ni la economía por sí solas pueden explicar las preguntas y resolver los problemas más complejos de nuestro tiempo. Es decir, el conocimiento de todos se necesita y se están abriendo oportunidades en Colombia para construir colectivamente: es, entonces, un buen momento para que los académicos “se unten de pueblo” y para que los ciudadanos se “unten de ciencia”.

*Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboraciones de acac.org.co, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la Asociación administradora del medio de difusión, ni a su editor, todo a vez que en libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente estén acorde a la política y posición de la página.